El día pintaba tranquilo, y lo fue. He conseguido mantener lo que me había propuesto: visitas con calma. Estoy hasta orgulloso de mí.
El día empezó con pocas ganas de hacer nada, ya de bastante bajón. Me fue para el parque de Ueno xino-xano, mientras cotilleaba tiendas por Ameyoko de nuevo. Es día festivo en Japón, pero aquí todo abre todos los días del año (imagino que excepto por año nuevo). Las calles llenísimas y cero compras, nada interesante.
El paseo me llevó a el parque, donde vi carpas ansiosas de probar bocado acechando a los turistas. Interesante. Después, me perdí (expresamente) por la zona residencial que hay detrás del parque. De casualidad, di con una casa muy antigua reconvertida a “centro de arte”, por así llamarlo. Digamos que había 3 o 4 artistas dentro que vendían un poco de todo. Muy chulo, esto. Qué casa más guai. Después, busqué el par de escuelas de la zona a ver si había rastro del Día de los Deportes (es decir: actividades). Pero nada de nada.
Volví por el parque, que estaba literalmente a petar. Mercadillo incluido (debajo las lonas y un sol estupendo se debía estar a unos 35 grados mínimo). Visité un templecillo que hay por ahí y para la juguetería de Ueno a ver si encontraba cosas interesantes. No muchas, la verdad, todo sea dicho. Mucho mejor Kiddy Land. Y como correos estaba cerrado y muchas cosas por meter en la maleta, desistí en traerme una taza y un reloj (no de pulsera) de Ponyo. Para la próxima.
Tras dejar trastos en el hotel, partí hacia Akihabara, que dejé por comprar algunas cosas (por no decir todas). También estaba a reventar. Paseé con tranquilidad, me maldije (alguien se llevó las Yotsubas que vi el otro día T_T), corroboré la teoría del “qué feos son los otakus”, vi unas cuantas maidos (a cada cual más fea, con perdón), me compré un heladito y saboreé mis últimos pasos por ese barrio. Ya haré una entrada especial sobre cara barrio y las sensaciones que me transmiten. Un avance: la de Akiba no es muy buena.
Y tras redejar trastos en el antro (lo bueno que tiene es que está a 10-15 minutos andando de Akihabara y lo mismo de Ueno) y cabrearme con cosas del Salón del Manga, me fui para Shibuya de nuevo, donde había decidido despedirme de la ciudad. Volví a pedirme mi “kyarameru furapuchino” (es decir, frapuchino de caramelo) y me senté a observar, una vez más, por última vez, cómo la gente cruza las calles… Y pensé… Y volví a pensar, a reflexionar, a cavilar, a dar vueltas, a plantearme cosas, a soñar… Y me despedí de Tokio.
El fatídico momento de la maleta ya pasó. Al final he conseguido meterlo todo, creo. Mañana me levanto a las 7, que a las 8.39 sale el Keisei Skyliner hacia el aeropuerto de Narita. Así que voy a intentar dormir unas horas, aunque en el avió mucho que hacer no haya.
Hoy tampoco ha habido conversaciones interesantes. No estaba de ánimos. Como anécdota decir que en el Starbucks de Shibuya hoy he estado acompañado de dos coristas. Es decir, que cantaban en un coro. Se habían comprado unas cuantas partituras (The Carpenters a capella, por ejemplo), y una de ellas de Ave Maria, de Schubert (creo). Y se han puesto a cantarla. Qué manera de despedirme de la ciudad, con un Ave Maria de una voz increíblemente aguda de fondo…
Fotos de hoy (pocas donde elegir): visto en el templo de Ueno (cuyo nombre no me acuerdo), la única maido mona del día (y en Akiba he visto como 20) y EL cruce, en mayúsuclas. Hasta otra, Tokio…
Etiquetas: Japón, Tokio, Viajes
4 comentarios
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Pasa
en Octubre 13th, 2008Joder Tawa! Me has emocionado. Volveremos, tu tranquilo q volveremos.
Noemí
en Octubre 13th, 2008bye bye Tokio!
(Bienvenido al mundo cruel: donde la vuelta a rutina va acabar conimgo)
Josep M. Berengueras
en Octubre 14th, 2008Pasa: Pues ya verás el subidón que te da cuando te de tus relojes y…
Yoli
en Octubre 14th, 2008Sus relojes…y mi camaraaa?? necesito una cámara de fotos para el viernes y otra para el sábado!! Debes estar subido al avión..desprès ens veiem.