Dormir fuera de casa
Octubre 18, 2008 | Category: Japón, Por un mundo mejor
Dormir, ¡qué grande es dormir! Sin duda, dormir se merecería no toda una entrada, ni si quiera una serie de entradas, sino todo un blog entero. Pero lo que hoy me ocupa es el dormir fuera de casa.
No es fácil. Los que habitualmente dormimos en la misma cama estamos acostumbrados al tacto de las sábanas, la comodidad del colchón, la forma y la altura de la almohada, el olor del lugar. Recrear ese espacio en otro lugar que no sea nuestra habitación es casi imposible, así que solo nos queda que las estancias más allá de nuestro humilde lecho quede amortiguada con elementos acogedores.
Hay hoteles que son lo más impersonal del mundo, lo que podríamos llamar el “efecto Ikea”. Es decir: todo igual, sensación de haberlo visto mil veces. Pasa en los mejores hoteles, que quede claro. Solo que en esto al menos hay algo de espacio, la ducha suele funcionar bien e incluso ponen albornoz. Pero sigue sin ser nuestra casa. Y encima, la tarjeta de crédito puede verse sustancialmente resentida. En los hoteles pequeños, el problema ya no es el efecto Ikea, sino el efecto… llamémosle pitufo: solo una persona de tal tamaño sería capaz de habitar allí.
Por suerte los hoteles, cuando uno viaja, suelen ser solo para dormir. Así que con poco basta. Pero oye, un consejo: evitar antros como el de mi última estancia en Tokio, a ser posible. Y más si venís de hoteles como el W Walkerhill de Seúl o el Grand Hyatt de Tokio, lo más de lo más, porque entonces el golpe es tremendo. En serio. Solo hay que mirar la comparativa de habitaciones para entenderlo…
- W Walkerhill Seúl
- Grand Hyatt Tokio
- Antro tokiota
Cabe decir también que si en un hotel he dormido bien en mi vida fue en Kioto, en verano de 2007. Aquello sí que era una maravilla: excelente trato, lugar precioso, precio muy decente, espacio, sencillo pero efectivo, almohada genial… ¡Qué tiempos aquellos! Lo bien que se estaba allí, lo bien que sentaba llegar al hotel después de largas jornadas de paseo, cenas en lugares de película… ¡Un saludo desde aquí para la gran (pequeña) señora del hotel y su gran acogida!
Pero bueno, lo bueno que tiene dormir fuera de casa es que luego, cuando se vuelve al hogar, dulce hogar, el reencuentro es precioso… Nanit!
Etiquetas: hoteles, Japón, Kioto
Un comentario
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Noemí
en Octubre 19th, 2008Dormir fuera de casa siempre es dificil, y una vez te acostumbras a la “nueva” cama, vuelves a cambiar. Eso si, lo reconfortante de volver a mi cama y dormir como cual lirón, nadie me lo quita! Es una de las mejores sensaciones del mundo.