Volar, lo que es volar, no me importa. Habitualmente va asociado a conocer culturas, maneras de pensar, de hacer, de sentir, diferentes a la nuestra. Y ello es enriquecedor. Pero el problema de volar son otros: el aeropuerto en sí y el temible aire condicionado.
El aeropuerto suele ser reunión de felicidad y tristeza. De los que llegan, porque se encuentran con seres queridos que les dan la bienvenida, algunas veces entre lágrimas. De los que se van, porque las despedidas suelen ser amargas, duras, y a veces también están acompañadas de lágrimas. Siempre es difícil decir adiós al camino recorrido; vivimos de los recuerdos, ya se sabe. Pero el problema no son estas lágrimas de emociones contrariadas, sino todo lo que implica volar.
Controles policiales, más controles policiales, cinturones fuera, controles de billetes, de aduanas, de inmigración, límites de peso, bolsitas para líquidos (dónde andará mi mermelada de Oxford… ¡La mermelada no es un líquido!), paseos interminables con el avión por las pistas, trayectos con el autobús que ríase usted del Sagalés… Y encima hay quien ahora quiere desnudarnos virtualmente con los escáners. Por diox, lo que me faltaba…
Y sobre el otro tema (el frío polar), no entiendo por qué si todos los que viajamos en el avión pasamos frío, nos helamos, por qué no se baja el aire condicionado. Ni mantas ni tonterías: que paren el temible aire helado un rato y todos seremos un poco más felices. Y estaremos mejor de salud. Lo dice uno que se pasó unas muchas horas de vuelo ayer y que tiene una especie de catarro de magnitud exagerada por culpa de la temperatura casi bajo cero que sufrí durante 12 largas horas de viaje. En fin, larga vida al Algidol.
Por cierto. Mi vuelta de Tokio a París fue para recordar. Volé acompañado de un señor de unos 50 años musulmán en mi asiento de la derecha, que rezó hasta ocho veces durante todo el viaje. En voz alta. Espectacular. Y encima me tiró un vaso de agua encima. Y no quiso cerrar la ventanillas hasta que llevamos 4 horas de viaje… ¿He mencionado ya lo del aire condicionado?
Menos mal que el viaje valió la pena. Qué bonito es viajar…
PD: Lo bueno del vuelo fue ni más ni menos que la comida. Sin duda, la mejor comida de avión que he probado en mi vida. Unos deliciosos tallarines, pollo al Sukiyaki… Mmm!
3 comentarios
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Jara
en Octubre 15th, 2008dew mew quin showman el d l’avio, no? XDD pero wenu, s el q té la llibertat d’expresió.. com avui a clase de religió, que la monja ha dit q cm tots som a semblança de Déu i ens ha fet lliures, dncs hi ha gent q ha sortit rana i pensa q no existeix l cel i esas coses XDDD només faltaba q rajés davant meu aksta q li dic cuatre coses ben dites!!! pero wenu, s’ha callat quan ha pensat q penso jo d Déu XDD
N fi, q s un fastic l’aire acondicionat! x culpa d’aixo ens posem cm ens posem! >_<
Noemí
en Octubre 16th, 2008Mejor no recordemos “la niña come leche en polvo”, no? Jajaja
VawBiarma
en Diciembre 14th, 2011Profit like mad with the CPA networks… And grab EASY commissions now with Dirty CPA!